87 años de historia y resiliencia de la Escuela Rural Epson Ensenada
A orillas del majestuoso Lago Llanquihue, este establecimiento rural celebra casi nueve décadas transformando vidas. Desde una humilde casa sin piso hasta convertirse en un moderno complejo con Enseñanza Media, la comunidad educativa demuestra que la verdadera educación pública es inmune a las catástrofes.
Corría el 17 de octubre de 1939 cuando un pequeño espacio en la precordillera comenzó a latir con fuerza propia. Era la Escuela N° 27 de Ensenada, nacida en una modesta casa sin piso de madera instalada al lado del retén local. En aquel entonces, sin caminos trazados y donde las familias se movilizaban en embarcaciones a vapor por el lago, la profesora Carmen Rosas Santana asumió la tarea titánica de atender a 76 niños de 1° a 3° básico, enseñando desde las materias primarias hasta el idioma alemán.
Pasó a llamarse G-N° 563 bajo la administración municipal y, más tarde, adoptó el nombre con el que hoy la conoce: Escuela Rural Epson Ensenada.
Hoy, a sus 87 años de vida, esta escuela no solo es un símbolo de permanencia, sino la prueba viva de la resiliencia de una comunidad rural entera.
El lazo con Epson y un gesto de hospitalidad sureña
En 1987, la multinacional tecnológica Epson organizó un congreso panamericano en la zona y fijó la escuela como sede de una charla magistral dictada por un docente de la Universidad de Caracas.
En aquel encuentro, el entonces director, el profesor Ernesto Bustamante, desplegó una amabilidad inolvidable: se ofreció a guiar personalmente y de forma gratuita a los altos ejecutivos de la empresa —entre ellos Drago Eterovich, Xavier Zabala y Carlos Guzmán— por los atractivos turísticos de Ensenada. El gesto conmovió de tal manera a la compañía que no solo donó los primeros computadores y becas escolares, sino que apadrinó formalmente a la escuela entre 1987 y 2019. Durante más de tres décadas, Epson respaldó a las familias entregando útiles, equipamiento tecnológico, insumos de oficina y becas económicas que acompañaron a los alumnos más destacados durante toda su Enseñanza Media.
Renacer entre las cenizas: La erupción del Calbuco
El 22 de abril de 2015, la furiosa erupción del Volcán Calbuco cubrió la localidad bajo metros cúbicos de piedra y ceniza, declarando la zona inhabitable. El desastre golpeó duro a la escuela: destruyó la estructura de su gimnasio y obligó a posponer la inauguración de sus nuevas dependencias. Pero ni la ceniza ni la adversidad lograron apagar la vocación de sus educadores ni los sueños de sus estudiantes.
Para abril de 2016, la escuela abría victoriosa las puertas de un recinto completamente nuevo, moderno y de alta calidad. El establecimiento cuenta con salas equipadas para cada nivel, laboratorio de computación con conectividad, biblioteca, sala multitaller, comedor, laboratorios móviles de ciencias, tablets y diversos instrumentos musicales. A esta infraestructura se sumó en 2020 un gimnasio de última generación, con diseño antisísmico, superficie de poliuretano, equipamiento deportivo e iluminación natural que devolvió el espacio deportivo robado por el volcán.
Identidad educativa: Deporte y medio ambiente en el corazón de Ensenada
Más allá de la infraestructura, el alma de la Escuela Rural Epson Ensenada se plasma en su visión institucional y sus Sellos Educativos: la valoración y cuidado del medio ambiente y el desarrollo de una cultura deportiva.
Enclavada en un entorno natural privilegiado, la escuela busca convertirse en un referente regional en preservación ambiental. Su meta pedagógica es movilizar a los estudiantes y vecinos hacia la conciencia ecológica, el respeto a la diversidad y la protección de las especies endémicas, fomentando además un turismo sustentable para la comuna de Puerto Varas.A su vez, la institución aprovecha su entorno para impulsar la vida saludable y el deporte como pilares de una formación integral.
Un hito histórico: La llegada de la Enseñanza Media
Hasta hace muy poco, los jóvenes que egresaban de 8° básico en Ensenada debían dejar su localidad para continuar sus estudios secundarios. Esa realidad cambió para siempre en 2024, cuando la comunidad escolar, junto al SLEP Llanquihue, la Ilustre Municipalidad de Puerto Varas y la alianza público-privada impulsada por la Empresa Camanchaca y firmas asociadas, dieron marcha al proyecto de creación de la Enseñanza Media.
Tras iniciar sus clases provisoriamente en el edificio antiguo, los estudiantes de 1° año medio se trasladaron a sus flamantes y definitivas instalaciones, construidas por Camanchaca y empresas aliadas bajo el alero del Colegio Nueva Braunau. Un sueño histórico hecho realidad que evita el desarraigo de las familias rurales.
El legado de quienes guían el camino
Detrás de casi un siglo de educar en la ruralidad está el liderazgo de directores que han dejado una huella imborrable. Figuras entrañables como la Sra. Dina Torres, el Sr. Ernesto Bustamante y la Sra. Dalila Cortés cimentaron el camino que hoy lidera con vocación la actual directora, la profesora Margarita Gallardo Colihuechún, quien asumió el cargo en diciembre del año 2024.
A 87 años de aquella primera clase en una modesta casa a orillas del Llanquihue, la Escuela Rural Epson Ensenada no es solo un colegio: es el corazón palpitante de un pueblo que aprendió a levantarse frente a la naturaleza y a mirar el futuro de sus niños con orgullo, deporte, tecnología y profunda conciencia ambiental.
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