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Hepatitis: La enfermedad que afecta a 325 millones de personas en el mundo

El Heraldo Austral

De acuerdo a la información entregada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% de los enfermos con hepatitis B y C no reciben tratamiento alguno, lo que incrementó la mortalidad asociada a esta patología en las últimas dos décadas. Especialistas explican cómo actúan los distintos tipos de virus que existen.

Mañana domingo 28 de julio se conmemora el Día Mundial Contra la Hepatitis para crear conciencia acerca de esta patología y cómo prevenirla. La hepatitis es una enfermedad que produce inflamación del hígado y puede ser provocada, entre otras cosas, por contacto con el virus, consumo de alcohol, medicamentos, productos herbarios, enfermedades autoinmunes o afecciones hereditarias.

Esta enfermedad, que actualmente afecta a 325 millones de personas en el mundo, cada año causa cerca de 1,4 millones de muertes.

“La OMS informó que el 80% de la población con hepatitis no recibe tratamiento alguno. Es importante otorgar a los pacientes las terapias oportunas disponibles, así como también incentivar la prevención. Las cifras de muerte en el mundo se han incrementado las últimas dos décadas, a raíz de esta enfermedad”, señala el Dr. Álvaro Urzúa, gastroenterólogo hepatólogo de Clínica Santa María.

En Chile las más frecuentes son las de tipo A y B, las cuales son sintomáticas y tienen un alto índice de curación. Sin embargo, la hepatitis C tiene más posibilidades de evolucionar de forma crónica.

 

Síntomas

La gastroenteróloga de Clínica Dávila, Dra. Marina Becerra, comenta que, en la hepatitis C, “tras la infección inicial, aproximadamente el 80% de los casos no tiene síntomas”. Estos pueden tardar décadas en aparecer. Es por eso que alrededor de la mitad de las personas infectadas por el virus de hepatitis C no lo sabe. “Aquellos con sintomatología aguda, como la A o la B, pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos)”, agrega la especialista de Clínica Dávila.

De acuerdo con lo expuesto por el infectólogo de Clínica Ciudad del Mar, Dr. Werner Jensen, en la mayoría de los casos la infección es asintomática. No obstante, hay señales a las que hay que tomar atención para consultar en forma oportuna. "Esto es, escalofríos, dolores de cabeza, falta de concentración, fiebre alta, anorexia, faringitis y náuseas, que son parte de sus síntomas iniciales. La pigmentación amarilla de la piel (ictericia) y la orina oscura (coluria), en tanto, son manifestaciones que pueden o no acompañar al cuadro, y aparecen posteriormente a los síntomas generales", asegura.

 

Contagio

El infectólogo de Clínica Vespucio, Dr. Leonardo Siri, explica las vías de transmisión de este virus, según los distintos tipos de hepatitis.

  • Hepatitis A y E: Contagio exclusivo por comida contaminada, regadíos con aguas servidas y la vía de contagio es oro-fecal.
  • Hepatitis B: Contagio por vía sexual, uso de jeringas en más de un individuo y transfusiones, aunque esta última cada vez es más rara, gracias a estudios previos que se realizan a la sangre donada.
  • Hepatitis C: Objetos cortopunzantes, agujas y tatuajes, muy raro por vía sexual, pero se puede dar.
  • Hepatitis D: Se contagia junto a la Hepatitis B.

 

Población de riesgo

“En el caso de la hepatitis A, el riesgo está en personas de edad media que no han tenido contacto previo o vacuna contra este tipo de hepatitis, y aquellos que comen en lugares con pocas medidas de higiene. En tanto, para la población pediátrica es cada vez menos frecuente dado que la vacuna está incorporada al programa nacional”, comenta el especialista de Clínica Vespucio.

“La hepatitis B es frecuente en grupos de riesgo, como hombres que tienen sexo con otros hombres, trabajadores sexuales y personas que se drogan por vía endovenosa”, agrega el Dr. Siri.

 

Tratamiento

Es necesario el diagnóstico de un especialista para recibir cualquier tipo de tratamiento, y su efectividad puede variar según el tipo de virus. “En el caso de la hepatitis A y E la curación generalmente es total y sin secuelas, el paciente queda inmune de por vida. En la hepatitis B, de un 5% a 10% de los casos puede evolucionar a la forma crónica, y en el caso de la hepatitis C, el 70% evoluciona a la forma crónica”, sostiene el Dr. Leonardo Siri de Clínica Vespucio.

“Desconocer su existencia con los años puede generar patologías potencialmente mortales como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado”, asegura el Dr. David Kutz, gastroenterólogo de Vidaintegra. Especialmente peligrosa es la tipo C, ya que no tiene vacuna y sus síntomas son poco claros, por lo que una persona puede vivir con ella por muchos años sin saberlo.

En tanto, el especialista de la Clínica Ciudad del Mar asegura que “es difícil explicar la mortalidad asociada a la enfermedad, principalmente por la variedad de tipos que existen y porque las vías de contagio son diferentes en cada caso, además de que las muertes producto de hepatitis crónicas ocurren, por lo general, décadas después de contraer la patología”.

 

Prevención

Pesquisar la hepatitis y prevenir sus complicaciones es clave para una buena salud. Por esa razón, el Dr. David Kutz, gastroenterólogo de Vidaintegra, entrega los siguientes consejos:

  1. Vacunarse. En Chile existen inmunizaciones contra la hepatitis A y B, consulta con tu médico al respecto.
  2. Estricta higiene al cocinar. Siempre lava muy bien los alimentos, sobre todo frutas y verduras, ya que, si fueron manipulados anteriormente por una persona con el virus, estarán contaminados.
  3. Utiliza preservativos. Aquellas personas que tienen múltiples parejas sexuales son las más afectadas por la hepatitis B. Es fundamental el uso de condones.
  4. No comas en la calle. Dado que desconocemos la forma en que prepararon los alimentos callejeros, la probabilidad de contagio es mayor.
  5. Cuídate si un cercano tiene hepatitis. Si en tu casa alguien está enfermo o es portador del virus C, evita utilizar el mismo cepillo de pelo o de dientes, o bien su rasuradora. Todo lo que pueda romper la piel puede estar contaminado.

7. Tatuajes y piercings bajo lupa. Si te gusta utilizar piercings o estás pensando en hacerte un tatuaje, busca un lugar donde trabajen con herramientas debidamente higienizadas.