• 22 de Octubre

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Cuando el ruido se vuelve una costumbre se está dañando tu salud

La pérdida de la audición es silenciosa hasta que se torna irreversible. Por eso es importante seguir algunas recomendaciones y evitar las principales fuentes de contaminación acústica.


A los ruidos típicos de la ciudad como las bocinas de automóviles, la circulación de buses, camiones y motocicletas, se suman los sonidos de aparatos eléctricos, las faenas en la construcción, disparos y fuegos artificiales, sirenas de vehículos policiales o de emergencia, además de ruidos asociados a eventos deportivos y musicales.

Sin embargo, el daño acústico también puede ser inducido por las personas al someter a sus oídos a fuentes sonoras de alta intensidad a través audífonos y reproductores de música (hipoacusia por ruido recreacional).

“Esta situación ha ido acelerando la aparición de estos síntomas en personas más jóvenes. Antes la sintomatología asociada a la pérdida auditiva en la población comenzaba a aparecer a los 55 años y ahora ocurre en personas de entre 35 y 45 años” dice Manuel Luna, director de Escuela de Fonoaudiología de la Universidad San Sebastián

¿Qué señales son indicativas de daño o pérdida de audición?
La hipoacusia o disminución de los umbrales o sensibilidad de la audición pueden ser inducida por un ruido agudo o instantáneo de alta intensidad y también por un ruido crónico, es decir, aquél al que una persona se somete de manera permanente.

En ese sentido, hay que diferenciar entre efectos auditivos y no auditivos. En el primer caso, el principal signo o señal es la hipoacusia que puede ir acompañada de tinnitus, es decir, ese ruido intermitente o permanente que una persona percibe a través del oído como un tono o ruido de mar y que resulta muy molesto para la vida cotidiana.

Además, pueden estar asociados a la autofonía, que se produce cuando se escucha el eco o reverberación de la propia voz. También se han descrito signos vestibulares o vértigo en algunas personas, pero no es muy frecuente.

Dentro de los efectos no auditivos se encuentra la hipertensión arterial, taquicardia, disminución del apetito, alteración de la atención y la concentración, estrés irritabilidad y alteración del sueño.

¿Qué se recomienda para prevenir traumas o pérdidas de audición?

La Organización Mundial de la Salud elaboró una serie de consejos y recomendaciones para aplicar a nivel laboral y recreativo:

  • La intensidad máxima a la que una persona puede estar expuesta no puede superar los 100 dB. Para ello se sugiere contar con equipamiento y personal capacitado para hacer un registro constante del ruido.
  • Optimizar la acústica y de los sistemas de sonido del lugar donde se está la fuente sonora. Dar al público protección auditiva personal junto con instrucciones de uso, además de contar con zonas silenciosas o de descanso auditivo. Debiera haber un descanso cada 60 minutos de exposición al ruido y no acercarse tanto a la fuente sonora en los eventos musicales.
  • Entregar información y capacitar a los trabajadores sobre mecanismos de protección auditivos.
  • Los reproductores de música o teléfonos móviles no deben superar el 60% de su capacidad del volumen, hacer pausas cada 60 minutos y que el sonido no supere los 60 dB.
  • Usar auriculares bien ajustados o supra auriculares que cubren completamente la oreja y que no van insertos en los oídos.
  • Utilizar tapones en lugares ruidosos y someterse a una evaluación cada seis meses o una vez al año si la persona ha estado expuesta a fuentes de ruido de gran intensidad.