Señora Directora:

A raíz del merecido revuelo que ha causado la contaminación de la bahía de Puerto Varas, me parece conveniente no olvidar el peligro de similar contaminación que acecha a las playas de ENSENADA.

En efecto, es sabido que existe un proyecto para dotar de alcantarillado de aguas servidas a al menos una parte de Ensenada, aguas que llegarán a una planta de tratamiento, desde la cual se vertería las aguas “purificadas” al río Tepú, por el cual llegarán al lago.

Es ingenuo, por no decir tonto, pensar que no habrá contaminación del lago, y dado que las cenizas y arenas que bajan por dicho río son trasladadas por las corrientes lacustres hasta las playas de Ensenada propiamente tal, obviamente pasará lo mismo  con las aguas servidas, con las obvias consecuencias.

Es un caso más  en que lo barato costará caro. Más oneroso, pero más lógico, sería vertir dichas aguas “tratadas” al río Petrohué, cuya poderosa corriente diluiría eficazmente cualquier contaminación, y no envenenar un lago cuyas aguas se renuevan totalmente cada setenta años.

 

Le saluda muy atte,

FERNANDO YERMANY LUCKEHEIDE

Abogado

 

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